Un jardín necesita agua todos los días en verano, y un pasto que pasa 10 días sin riego puede perderse por completo. La solución más cómoda es un riego automático: una vez instalado, se encarga solo, incluso cuando estás de vacaciones.
Esta guía explica el método general para armarlo, sea cual sea el tamaño de tu jardín. Es un proyecto de dificultad alta (calcula más de 10 horas de trabajo), pero se puede hacer paso a paso.
1. Planifica: separa el pasto del macizo
Antes de cavar, dibuja tu jardín con medidas y marca cada zona. El pasto y los macizos (arbustos y flores) no necesitan lo mismo:
- Pasto: riegos cortos y frecuentes, todos los días en verano.
- Macizos: riegos más largos y menos frecuentes, 2 a 3 veces por semana, para que el agua llegue más profundo.
Si puedes, deja la salida de agua cerca de la electricidad. Si quedan lejos, lleva una tubería matriz de agua hasta donde instalarás el programador.
2. Mide el caudal de agua
Este dato decide cuántos regadores puedes usar al mismo tiempo. Hay dos formas de medirlo:
- Con un balde: llena un balde de volumen conocido (por ejemplo 10 litros) con la llave abierta por completo y cronometra. Litros divididos por segundos dan los litros por segundo. Por ejemplo, 10 L en 12 s son unos 50 litros por minuto, cerca de 13 galones por minuto (GPM).
- Con un manómetro conectado a la llave, que además te da la presión.
Mide varias veces y a distintas horas, y quédate con el valor más bajo. Si la presión supera los 75 psi, instala un regulador de presión.

Dos formas de medir el caudal: con balde y cronómetro, o con un manómetro.
3. Divide el jardín en circuitos
Como el caudal casi nunca alcanza para regar todo a la vez, el jardín se divide en circuitos. La regla es simple: la suma de lo que gastan los regadores de un circuito no puede superar el caudal que medió. Cada circuito se controla con su propia válvula solenoide, una compuerta de agua que el programador abre y cierra con un impulso eléctrico.
Para repartir los circuitos, agrupa regadores que rieguen el mismo tipo de zona (pasto con pasto, macizo con macizo) y que usen boquillas parecidas. Así puedes dar a cada circuito el riego que necesita.

Esquema ilustrativo: un jardín dividido en zonas de pasto y de macizo, cada una con su válvula y su tubería.
4. Abre las zanjas e instala la tubería
Las tuberías van enterradas. Una profundidad de unos 20 cm es lo más seguro. Usa tubería de PVC del mismo diámetro en todo el sistema (20 mm es lo habitual en jardines residenciales).
Antes de unir, lija los extremos de los tubos y de los fittings y aplica el adhesivo para PVC. Deja que el tubo de cada regador quede a la altura justa según la profundidad de la zanja.

La tubería queda enterrada en una zanja, y la profundidad se mide desde el nivel del pasto.
5. Conecta las válvulas y los cables
A cada válvula se le conectan dos terminales: uno para su circuito y otro para enlazar con las demás válvulas. Para la parte eléctrica:
- Corta la electricidad antes de conectar cables.
- Une un cable de cada válvula al cable común, y el otro a una hebra del cable principal que va al programador.
- Aísla todas las uniones contra la humedad.

Cada válvula se conecta con cables al programador.
6. Elige las boquillas
La boquilla define dos cosas: hacia dónde riega y hasta dónde llega.
- Ángulo: Q riega 90°, H riega 180° y F riega 360°. Para ángulos poco comunes, como 270°, se usa una boquilla regulable.
- Alcance: las series más bajas (por ejemplo la 8) alcanzan alrededor de 2 a 2,4 m, y las más altas (10 y 12) llegan a 3 y 3,6 m. A más alcance, más agua se gasta, y por eso un circuito con boquillas de mayor alcance lleva menos regadores.
Distribuye los regadores para que sus círculos de riego se traslapen un poco y no queden zonas sin agua.

De izquierda a derecha: riego en 90° (esquina), 180° (borde recto) y 360° (centro).
7. Regadores para macizos
Un macizo no es zona de tránsito, así que no necesitas regadores pop-up. Puedes usar tubos más largos, con la boquilla sobre una base unida directo al terminal de la tubería. Como el tubo queda a la vista, se puede pintar de verde para que el PVC no resalte, y se puede alargar o acortar según crezcan las plantas.

8. Programa el riego
Un programador permite varios programas distintos. Lo habitual es usar dos:
- Programa para el pasto: todos los días, de noche, con riegos cortos de unos minutos por circuito, uno después del otro.
- Programa para los macizos: 2 a 3 veces por semana, con riegos más largos.
Los tiempos exactos dependen de tu caudal, de las boquillas y de la época del año. Parte con riegos cortos y ajústalos mirando cómo responde tu jardín.

9. Prueba, tapa y resiembra
Haz una prueba con agua antes de tapar para detectar fugas. Después rellena con la misma tierra de las zanjas, agrega una capa de compost o tierra de hoja y resiembra el pasto. En unos 15 días las zanjas desaparecen.
Lista de materiales
- Tubería de PVC, codos y tees
- Adhesivo para PVC y lijas
- Terminales para cada válvula (2 por válvula)
- Válvulas solenoide (1 por circuito)
- Regadores pop-up y boquillas
- Programador
- Cable multifilar y cable común
- Spray verde para pintar los tubos de macizo
- Compost y semilla de pasto para la reposición
Para las herramientas necesitarás guantes, picota, pala, balde y un cortador de tubería.
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Esta guía es general. Las medidas, cantidades y tiempos dependen de cada jardín; ante cualquier duda, consulta con nuestro equipo en Pirque.